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Indie Game The Movie – Tres clásicos indie al descubierto

Indie Game The Movie

Hace algo más de un mes se cumplía el sexto aniversario del estreno oficial de un documental de culto para todos los amantes del videojuego, Indie Game The Movie.

En él se recogen las aventuras y desventuras en el proceso de creación y publicación de tres títulos que revolucionaron el sector del videojuego independiente, abriendo un camino de viabilidad comercial a títulos diferentes a los tradicionales triple A (grandes presupuestos en producción y distribución) que parecían monopolizar el mercado.

Seis años después del estreno de Indie Game The Movie, un gigante como Nintendo confía en la creatividad independiente para nutrir de títulos a Switch, y busca publicar “de 20 a 30 títulos semanales”; si hacemos las cuentas, hablamos de incorporar al catálogo cerca de 1.500 títulos cada año…

Indie Game The Movie: un camino arduo, recompensa grata

En Indie Game The Movie acompañamos a los desarrolladores de tres proyectos independientes tremendamente populares, como son Super Meat Boy, Braid y FEZ, durante la recta final de su desarrollo.

En el caso del primero, veremos a Edmund McMillen y Tommy Refenes pasar de la pasión por el detalle durante el desarrollo a una fijación obsesiva por la posición de salida en Xbox Live el día de su venta; Jonathan Blow comparte con los realizadores su frustración al sentir que no se entiende el mensaje que esconde Braid, y se cuestiona el videojuego como espacio de narración adulto; y seremos testigos de cómo la inseguridad de Phil Fish, llevada al límite con los problemas legales con su socio y sus dudas sobre la respuesta del público a su trabajo, lo lleva al límite de la crisis de ansiedad, tras los reiterados retrasos en la puesta a la venta de FEZ.

El documental presenta el proceso de creación independiente como un camino arduo, en el que los creadores pueden verse desbordados por la acumulación de responsabilidades, por la presión de un público expectante, parte del cual había incluso participado de la financiación a través de crowdfunding, cuya pasión y apoyo en redes sociales puede transformarse en enfado en cualquier momento.

En su metraje abundan momentos crudos, donde no se presenta una idealización romántica de la figura del programador solitario, más bien todo lo contrario; pero también se pone en valor la importancia de sus proyectos como motores de creatividad para una industria en la que se tiende a abusar de la sobreexplotación de una idea que funciona comercialmente, en lugar de expandir los límites del medio.

Indie Game The Movie es un documental sobre la obcecación, sobre los claroscuros de los nuevos espacios de comunicación y venta de ideas, sobre las expectativas de los bakers y sobre el propio nivel de autoexigencia de los autores.

Es un documental sobre el precio del éxito, sobre la propia definición de éxito y los caminos que seguimos para alcanzarlo. McMillen y Refenes crean Super Meat Boy desde mundos diferentes, al menos físicamente.

El desgaste físico y psicológico que se deriva de horas y horas de trabajo ininterrumpido no solo les afecta personalmente; también intoxica una relación que, años después de su trabajo, es inexistente.

Y todo después de un tremendo éxito, tanto comercial como de crítica; para nosotros, y aunque suene un tanto exagerado, devolvió a las plataformas 2D una frescura que no se recordaba desde el primer Mario de Nintendo, ese que reinaba allá por los 80.

Presentación de una primera demo de FEZ

El climax de la línea de Phil Fish pasa por la presentación de una primera demo de FEZ, tras cinco años de desarrollo y numerosos retrasos, en el PAX.

Sin duda, entre los momentos más angustiosos de la cinta están sus reflexiones sobre su trabajo, sobre los problemas legales que tuvo con su socio, sobre los bugs de su primera demo y lo mucho que todavía le queda por hacer.

Vemos como su perfeccionismo pasa de virtud a maldición conforme se retrasa la fecha de publicación… Todo un master sobre organización y planificación para aquellos programadores que están empezando con toda la ilusión, pero poca experiencia.

El caso de Jonathan Blow, que en el momento de rodarse el documental ya contaba con su obra maestra, Braid, en el mercado, no aporta tensión a la cinta, pero sí un sentimiento de triunfo agridulce. Pese al éxito de su título, no puede ocultar que ciertas expectativas sobre la recepción de su obra se han visto defraudadas.

Es lo que pasa cuando un videojuego no es solo un producto, sino también un medio de expresión artística, un espacio de reflexión. Y es que juzgar Braid en los mismos términos que títulos de acción comerciales tiene el mismo sentido que criticar una película de Jodorowsky por no aprovechar bien el sonido envolvente.

Un proyecto creado desde la pasión

Indie Game The Movie es en sí misma ejemplo de un proyecto levantado desde la pasión. Sus directores, los canadienses James Swirsky y Lisanne Pajot, decidieron que tenían una historia que iba más allá del llevar las dificultades del desarrollo independiente de ocio digital al público.

Pidieron 15.000 y 35.000 en dos campañas de Kickstarter que les reportaron más de 100.000. Estos fondos, junto con sus propios ahorros y los adelantos en preventa hicieron el resto. Se presentó en el Sundance Film Festival, referente del cine independiente, y se alzó con el World Cinema Documentary Editing Award. Una historia de éxito sobre historias de éxito.

Si todavía no la has visto, está disponible en plataformas de streaming como Netflix, aunque, para los amantes de los videojuegos, existe un pack pensado a su medida, que permite disfrutar de la experiencia completa. Incluye los tres juegos, Super Meat Boy, Fez y Braid, el documental original y un DLC extra, con metraje adicional y otros contenidos. Lo encontrarás para PC y Mac en Steam.

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